{"id":3535,"date":"2026-01-02T22:39:28","date_gmt":"2026-01-02T21:39:28","guid":{"rendered":"https:\/\/heccasan.webs.upv.es\/?p=3535"},"modified":"2026-01-02T22:40:29","modified_gmt":"2026-01-02T21:40:29","slug":"2026-el-ano-en-que-se-pone-a-prueba-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/heccasan.webs.upv.es\/?p=3535","title":{"rendered":"2026: el a\u00f1o en que se pone a prueba la democracia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s inquietante no es que los autoritarios est\u00e9n ganando. Es que quienes deb\u00edan opon\u00e9rseles parecen haber olvidado para qu\u00e9<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/JSO6XHWY6JLCLJNNYAQ3ISGNSA.jpg?auth=7ebab456426f9a8ada6d087b84965c37028fce4e46b436193d73aba5ce98d2ed&amp;width=414\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/https%3A%2F%2Fauthor-service-images-prod-us-east-1.publishing.aws.arc.pub%2Fprisa%2F8b4200fa-da5f-4352-a860-874fc56fdb63.png?auth=f4eb1393fa5384b83f72c5f9f2b1b3a783660e0ba7d15b355fadd575b30a01e4&amp;width=100&amp;height=100&amp;smart=true\" alt=\"M\u00e1riam Mart\u00ednez-Bascu\u00f1\u00e1n\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/mariam-martinez-bascunan\/#?rel=author_top\">M\u00e1riam Mart\u00ednez-Bascu\u00f1\u00e1n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 4 de julio de 2026, EE UU celebrar\u00e1 los 250 a\u00f1os de su fundaci\u00f3n. Pocas veces una efem\u00e9ride habr\u00e1 coincidido tan exactamente con el agotamiento de la idea que la hizo posible. Ser\u00e1 como brindar por un mundo que ya no existe. La naci\u00f3n que se present\u00f3 durante d\u00e9cadas como garante del orden democr\u00e1tico global ha cruzado, seg\u00fan los polit\u00f3logos m\u00e1s rigurosos, la l\u00ednea que separa la democracia del autoritarismo competitivo. No es una met\u00e1fora ni una exageraci\u00f3n ret\u00f3rica. En 2025, el n\u00famero de autocracias en el mundo super\u00f3 por primera vez al de democracias. Mientras el guardi\u00e1n se ha convertido en el incendiario, otros observan y esperan. Pero lo m\u00e1s inquietante no es que los autoritarios est\u00e9n ganando. Es que quienes deb\u00edan opon\u00e9rseles parecen haber olvidado para qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace un a\u00f1o, en la toma de posesi\u00f3n de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2025-12-28\/europa-entra-en-estado-de-alerta-ante-la-embestida-estrategica-de-trump.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Donald Trump<\/a>, la imagen m\u00e1s reveladora no fue el discurso revanchista ni la presencia de la llamada Internacional Reaccionaria \u2014de la italiana&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2025-12-19\/momento-meloni-en-bruselas.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Giorgia Meloni<\/a>&nbsp;al salvadore\u00f1o&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2025-12-30\/bukele-dice-que-le-gustaria-seguir-gobernando-en-el-salvador-10-anos-mas.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Nayib Bukele<\/a>\u2014 mientras l\u00edderes como el franc\u00e9s&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2025-10-07\/macron-atrapado-en-su-laberinto.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Emmanuel Macron<\/a>&nbsp;o el&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/opinion\/2024-12-13\/auge-y-caida-de-olaf-scholz.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">alem\u00e1n Olaf Scholz<\/a>&nbsp;ni siquiera fueron invitados. Fue el lugar privilegiado que ocupaban los magnates tecnol\u00f3gicos, sonrientes, junto al nuevo presidente. La fusi\u00f3n entre poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico se exhib\u00eda ya sin pudor.M\u00e1s informaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2025-12-28\/europa-entra-en-estado-de-alerta-ante-la-embestida-estrategica-de-trump.html#?rel=mas_sumario\">Europa entra en estado de alerta ante la embestida estrat\u00e9gica de Trump<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, esos magnates no solo acumulan una riqueza in\u00e9dita: ejercen una influencia cultural y comunicativa sin precedentes. Y algunos ya no esconden su desprecio por la democracia.&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tecnologia\/2025-05-30\/peter-thiel-o-el-reaccionarismo-tecnologico.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Peter Thiel<\/a>, uno de los ide\u00f3logos m\u00e1s influyentes de esta nueva derecha, lo dijo sin rodeos: \u201cHe dejado de creer que libertad y democracia sean compatibles\u201d. No es una provocaci\u00f3n: es un programa.&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/us\/2025-08-19\/curtis-yarvin-se-necesita-una-dictadura-corporativa-para-reemplazar-a-una-democracia-moribunda.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Curtis Yarvin<\/a>, otro de los referentes intelectuales del entorno trumpista, lo llama sin tapujos reinventar el fascismo y ponerlo al servicio de Silicon Valley. Si pierden las elecciones de mitad de mandato en 2026, advierte, habr\u00e1n perdido la oportunidad de acabar con la democracia. De ah\u00ed la urgencia por consolidar el poder antes de que los votantes puedan frenarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00edamos inquietarnos? Porque concentran un tipo de poder que ninguna \u00e9lite anterior tuvo. Los Rockefeller no aspiraban a colonizar Marte, ni a crear monedas privadas, ni a condicionar conflictos militares en tiempo real. No pensaban que para avanzar hubiera que abolir la democracia.&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2015\/12\/17\/eps\/1450358550_362012.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Evgeny Morozov<\/a>&nbsp;ha descrito con precisi\u00f3n lo que representan: concentran tres formas de dominaci\u00f3n que antes estaban dispersas. La del plut\u00f3crata, que compra influencia; la del or\u00e1culo, al que se escucha como a un profeta; y la de la plataforma, que controla el escenario donde los dem\u00e1s hablan. El problema ya no es que este nuevo poder influya en lo que se dice, sino que decide qu\u00e9 se dice, c\u00f3mo circula y en qu\u00e9 t\u00e9rminos se entiende.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/GWY5LJRBOZKCLJNZAXZ5QIEQMU.jpg?auth=bf7e8171b4430d87c519797d36ee95590604217cbd1bda396bebff865cbe0703&amp;width=414\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Viktor Orb\u00e1n y Donald Trump, el pasado 7 de noviembre en la Casa Blanca.Jonathan Ernst (REUTERS)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el \u00e9xito del autoritarismo contempor\u00e1neo no se explica solo desde arriba. Tambi\u00e9n exige preguntarse por qu\u00e9 millones de personas votan por l\u00edderes que acabar\u00e1n despoj\u00e1ndolas de derechos, y por qu\u00e9 el populismo, definido como rebeli\u00f3n contra las \u00e9lites, ha entronizado a una \u00e9lite a\u00fan mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desigualdad rompe el v\u00ednculo entre la ciudadan\u00eda y las instituciones, y entonces aparecen l\u00edderes que prometen protecci\u00f3n frente a unas \u00e9lites supuestamente indiferentes. No ofrecen un programa econ\u00f3mico coherente \u2014sus pol\u00edticas suelen beneficiar a los ricos\u2014 pero s\u00ed algo pol\u00edticamente decisivo: reconocimiento. Alguien que nombra el dolor y se\u00f1ala culpables. La frustraci\u00f3n material se canaliza hacia la identidad, y la democracia liberal \u2014neutral, procedimental, cosmopolita\u2014 se convierte en el enemigo porque parece representar precisamente a quienes abandonaron a la gente com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como ha descrito&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2025-12-28\/seis-pensadores-que-marcaron-el-ano-2025.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Susan Stokes<\/a>, los aut\u00f3cratas del siglo XXI no llegan con golpes de Estado, llegan con papeletas y se quedan utilizando las propias herramientas de la democracia. El proceso suele repetirse. Primer movimiento: polarizar. Patriotas contra traidores. Cuando la pol\u00edtica se convierte en guerra tribal, defender al l\u00edder \u2014pase lo que pase\u2014 se vuelve una cuesti\u00f3n de lealtad, no de raz\u00f3n. Segundo movimiento: desprestigiar. Se ataca sistem\u00e1ticamente a las instituciones que podr\u00edan limitar al poder: los jueces son corruptos, los periodistas mienten, las agencias electorales hacen fraude, las universidades adoctrinan. Y cuando las instituciones pierden credibilidad, dejan de poder ejercer su funci\u00f3n de contrapeso. Tercer movimiento: reemplazar. Una vez desprestigiadas, las instituciones se \u201creforman\u201d, es decir, se llenan de leales. Todo sigue pareciendo democr\u00e1tico \u2014hay elecciones, hay parlamento, hay tribunales\u2014, pero el contenido se ha vaciado. Queda solo la c\u00e1scara. Lo m\u00e1s perverso es que los ciudadanos participan activamente en el proceso. Los que asaltaron el Capitolio el 6 de enero de 2021 cre\u00edan estar salvando la democracia de un fraude inexistente. Convencidos de defenderla, la estaban desmontando.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/JG3EPQXKVBO3JOXKCOYN3A25FY.jpg?auth=2c334d3d4a05f2f6f4ffc1f309d7d89a79d2dc504b8365df1dee907861ae5317&amp;width=414\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La dirigente del partido ultraderechista AFD, Alice Weidel, en el Bundestag, el pasado 24 de septiembre.Liesa Johannssen (REUTERS)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El a\u00f1o 2026 pondr\u00e1 este modelo a prueba. En noviembre, las elecciones de mitad de mandato en EE UU decidir\u00e1n si Trump consolida su poder o encuentra un freno institucional. En octubre, Brasil elegir\u00e1 entre un Lula octogenario y un bolsonarismo que espera su momento. En abril, Hungr\u00eda celebrar\u00e1 unos comicios en los que&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2025-12-21\/del-hungaro-orban-al-chileno-kast-con-ayuda-de-trump-la-internacional-ultra-toma-impulso.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Viktor Orb\u00e1n<\/a>&nbsp;\u2014el laboratorio europeo de este autoritarismo\u2014 enfrenta su primer desaf\u00edo serio en quince a\u00f1os. En Alemania, la&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2025-12-19\/afd-estrecha-lazos-con-ee-uu-y-con-exito-hoy-es-un-peon-clave-para-trump-en-europa.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">AfD<\/a>&nbsp;aspira a resultados hist\u00f3ricos en las elecciones regionales del Este. En Francia, las municipales medir\u00e1n la fuerza de Marine Le Pen antes de las presidenciales de 2027. El tablero est\u00e1 abierto: o las democracias reaccionan, o el vaciamiento se consuma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u00bfcon qu\u00e9 autoridad moral puede Europa resistir? El autoritarismo que llega del otro lado del Atl\u00e1ntico ha roto el v\u00ednculo entre poder y legitimidad. El da\u00f1o m\u00e1s profundo no es solo la concentraci\u00f3n de poder, sino la ruptura del pacto de posguerra: la promesa de que el derecho obligar\u00eda tambi\u00e9n a los poderosos. Y Europa, que deber\u00eda ser su guardiana, ha sido c\u00f3mplice. En 2025, mientras invocaba el orden internacional para defender a Ucrania, lo suspend\u00eda en silencio para Gaza. Es la vieja f\u00f3rmula de Joseph Conrad: la luz en casa, el coraz\u00f3n de las tinieblas en los m\u00e1rgenes. La misma que Europa aplica hoy en sus fronteras, externalizando el horror a Libia, Turqu\u00eda o Marruecos. En junio de 2026 entrar\u00e1 en vigor el nuevo Pacto de Migraci\u00f3n y Asilo, con deportaciones m\u00e1s r\u00e1pidas y centros de retorno. Hoy son los migrantes. \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 el siguiente?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/NWWFYSH4ONII7OLK5LDK3GDKXA.jpg?auth=7067285d19afc0d34b776aaea353f6bb7e4a670aa3cd884ee9115906ac25b5aa&amp;width=414\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Zohran Mamdani toma posesi\u00f3n como alcalde Nueva York.Amir Hamja (via REUTERS)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es autoritarismo cl\u00e1sico. Es algo m\u00e1s insidioso: una crisis de sentido. La Europa contempor\u00e1nea se parece al mayordomo de&nbsp;<em>Los restos del d\u00eda<\/em>, de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2017\/10\/05\/actualidad\/1507204955_114202.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Kazuo Ishiguro<\/a>: orgullosa del procedimiento y de la excelencia t\u00e9cnica, pero reacia a examinar los fines a los que sirve. Gestiona y contemporiza. Solo al final, en el muelle, el protagonista admite que dedic\u00f3 su vida a perfeccionar el servicio mientras el mundo que serv\u00eda se desmoronaba. La pregunta es si Europa tendr\u00e1 ese momento de lucidez a tiempo o si solo quedar\u00e1n los restos del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, una socialdemocracia sin br\u00fajula adopta la ret\u00f3rica de quienes deber\u00eda combatir. El brit\u00e1nico Keir Starmer y la danesa Mette Frederiksen imitan a la derecha en migraci\u00f3n creyendo que as\u00ed la desarman. Solo consiguen legitimar su marco. Y al abandonar su propio terreno, han dejado un espacio que otros empiezan a ocupar: el vaciamiento crea oportunidades. En Copenhague, los socialdem\u00f3cratas perdieron tras 122 a\u00f1os no ante la extrema derecha, sino ante una izquierda que no pidi\u00f3 perd\u00f3n por serlo. En Nueva York, el nuevo alcalde&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2026-01-01\/nueva-york-da-la-bienvenida-a-mamdani-con-una-multitudinaria-fiesta-callejera.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Zohran Mamdani<\/a>&nbsp;ha jurado sobre un Cor\u00e1n en una estaci\u00f3n abandonada del primer metro de la ciudad. Son se\u00f1ales de que algo puede nacer donde el viejo orden se resquebraja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2026 ser\u00e1 el a\u00f1o de la decisi\u00f3n. No porque vaya a resolverse nada \u2014las crisis de sentido no se resuelven en un ciclo electoral\u2014 sino porque sabremos si queda algo que defender o si solo administramos el declive. La pregunta ya no es si el viejo orden puede sostenerse. Es si seremos capaces de imaginar otro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/suscripciones\/premium\/upgrade\/?utm_source=autopromo&amp;utm_medium=interno&amp;utm_campaign=YYYY_MM_capping_upgrade\"><\/a><a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2026-01-02\/2026-el-ano-en-que-se-pone-a-prueba-la-democracia.html#\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2026-01-02\/2026-el-ano-en-que-se-pone-a-prueba-la-democracia.html#\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sobre la firma<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/https%3A%2F%2Fauthor-service-images-prod-us-east-1.publishing.aws.arc.pub%2Fprisa%2F8b4200fa-da5f-4352-a860-874fc56fdb63.png?auth=f4eb1393fa5384b83f72c5f9f2b1b3a783660e0ba7d15b355fadd575b30a01e4&amp;width=100&amp;height=100&amp;smart=true\" alt=\"M\u00e1riam Mart\u00ednez-Bascu\u00f1\u00e1n\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/mariam-martinez-bascunan\/\">M\u00e1riam Mart\u00ednez-Bascu\u00f1\u00e1n<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo m\u00e1s inquietante no es que los autoritarios est\u00e9n ganando. Es que quienes deb\u00edan opon\u00e9rseles parecen haber olvidado para qu\u00e9 M\u00e1riam Mart\u00ednez-Bascu\u00f1\u00e1n El 4 de julio de 2026, EE UU celebrar\u00e1 los 250 a\u00f1os de su fundaci\u00f3n. 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